El Amor de Dios
“Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Mt 11, 25-27.
En este pasaje del Evangelio, Jesús nos revela el camino para vivir en comunión con Dios Padre. Con la sencillez y la confianza de los niños pequeños, estamos llamados a reconocer la presencia amorosa de Dios en nuestras vidas, darle gracias por todo lo que nos ha dado y entregarnos a su santa voluntad. Jesús también nos recuerda que el verdadero conocimiento del Padre no se adquiere únicamente por la sabiduría humana, sino por una relación personal con Él. Muchas veces hemos rezado el Padre Nuestro, pero ¿realmente pensamos en Dios como nuestro Padre? ¿De verdad conocemos a Dios? Para amar a alguien, primero debemos conocerlo. En el caso de Dios, debemos reflexionar sobre sus atributos y meditarlos profundamente. Sólo así podremos crecer en nuestro amor, confianza y entrega a Él.
1.- Dios es omnipotente, Todopoderoso, pero a veces ponemos en duda su poder cuando le pedimos por la conversión de algún familiar o la sanación de un ser querido. No le dejamos a Dios ser Dios.
2.–Dios es omnipresente, está en todas partes, sobre todo en nuestro interior, y si reflexionamos profundamente en este atributo suyo, no tendríamos por qué sentirnos solos. Más bien, lo consideramos como un Dios que hizo toda la creación y luego se ha desentendido de ella.
3.- Dios es omnisciente, conoce nuestros pensamientos, nuestras luchas, nuestros sufrimientos, y temores. Ante Él no podemos fingir, sino mostrarnos tal como somos.
4.- Dios es benigno, siempre busca nuestro bien; no obstante, solemos pensar que Él es como un policía que siempre nos está vigilando y dispuesto a darnos un castigo.
5.- Dios es bello; pero como hoy en día el concepto de belleza se ha desvirtuado tanto, basta ver el arte en la actualidad, nos es difícil imaginar la belleza de Dios.
6.- Dios es misericordioso y justo. Tendemos a pensar que estas palabras son antagónicas, pero en realidad van unidas; una no podría existir sin la otra. Dios es misericordia siempre que el hombre pida perdón y se arrepienta. Sin embargo, cuando no hay contrición ni arrepentimiento, ahí entra la justicia de Dios. De otra forma, Dios se convertiría en un bonachón, o en un tirano.
Dios es veraz, en Él no puede haber engaño alguno. Aun así, cómo nos cuesta creer en la verdad de su Palabra.
Dios es fiel, Él cumple y cumplirá cada una de sus promesas.
Por último, Dios es santo. En él no hay doblez ni mancha alguna de pecado. Y por ello, quiere que sus hijos busquen esa santidad para poder ser cada vez más semejantes a Él.
Meditemos en sus atributos, llevémoslos a nuestra oración, para así conocer y amar más a nuestro Padre.
A medida que crecemos en el conocimiento de quién es verdaderamente Dios, nuestro corazón comienza a confiar más plenamente en Él. Descubrimos que no estamos solos, olvidados ni faltos de amor, sino que somos hijos amados de un Padre que camina con nosotros cada día. Que podamos abrir nuestro corazón a su presencia, permitir que su amor nos transforme y vivir con la confianza que todo lo que ponemos en sus manos está sostenido por su infinita sabiduría, misericordia y amor.
Mother María Elena Martínez is a nun, born in Mexico City, where she still resides today. She has had a consecrated life for more than 30 years. She is currently a member of a community called María Madre del Amor which is dedicated to evangelization through Emmaus retreats in parishes and prisons and Sicar retreats for young people.
