Caminar tomados de la mano del Padre
Paula Gómez Victorica was born in Buenos Aires, Argentina, and lived in Massachusetts from 2001 until December 2024. She is a Certified Spiritual Director and is trained in accompanying individuals through the Spiritual Exercises of St. Ignatius. She is currently completing a Graduate Certificate in Ignatian Spirituality at the Clough School of Theology and Ministry at Boston College, where she also taught Biblical Spirituality through asynchronous online courses.
For the past three years, she served as the Director of Faith Formation and Coordinator of the Hispanic Community at St. Ignatius Jesuit Parish. Since moving to San Antonio in 2025, Paula has continued her ministry as the Ministry and Liturgy Coordinator at a local parish and at the Oblate School of Theology (OST).
El caminar es, en primer lugar, el mandamiento que Dios da a Abrahán: «camina en mi presencia y sé perfecto». Yo salgo a caminar casi todos los días, es mi momento de hacer un poco de ejercicio y de pensar, pero cuando camino con quién lo hago, para qué camino, hacia dónde voy? Cómo es mi caminar, el de las tardecitas o la mañana temprano? Y cómo es mi caminar por la vida? Camino en la presencia de Dios para alcanzar la santidad?
Sé que Dios camina a mi lado, cuando soy justa y también cuando peco. No estamos solos en nuestro caminar, el Dios del tiempo y de la historia camina a nuestro lado acompañándonos siempre. Dios quiere caminar con nosotros, encontrarnos en el camino, no deberíamos asustarnos de las cosas que nos pasan en nuestro caminar. Dios ha sido paciente con todos los que han vivido en gracia y pecado. Caminamos con nuestras debilidades, penas, alegrías y fortalezas, hacia una meta que es la santidad, que nos prepara para el encuentro definitivo con Cristo.
El Papa Francisco comentando el Evangelio del envío de Jesús a los discípulos a anunciar la Buena Nueva, recordó que Jesús nos envía a hacer un camino, no un “paseo”, que tenemos una misión de anunciar el mensaje de la Salvación.
La Pandemia de Covid-19 nos ha hecho estar en casa, nos ha privado de asistir a la Iglesia para recibir los Sacramentos o visitar a Jesús. Ahora que el virus está bajo control, o casi, por dónde caminamos, hacia dónde vamos? Será que nos vamos a quedar en casa, cómodos? Decía el Santo Padre que el que se queda detenido y no sale a los caminos a vivir la Buena Noticia y anunciarla, no le da a los demás lo que ha recibido en el Bautismo, no es un verdadero discípulo de Jesús, puesto que le falta el carácter misionero para salir de sí mismo y llevar algo bueno a los demás.
Empecemos por el recorrido interior, busquemos al Señor todos los días en la oración, en la meditación “para que nuestra vivencia del Evangelio no sea débil, diluida, sin fuerza”. Caminemos para anunciar y servir, nuestra vida no es para nosotros mismos, para dejarla encerrada en casa, sino para darla a los demás.
Hoy, respondamos a la invitación del Papa, a salir como María, Nuestra Señora, a caminar al encuentro de los demás para acompañarles. De una manera especial se nos invita a caminar hacia los muchos jóvenes que se están alejando de la Iglesia y que por muchas razones esperan que alguien les escuche y les dé testimonio del amor tierno de Dios. Caminemos hacia las familias, muchas de las cuales enfrentan desafíos para mantenerse unidas.“Un discípulo misionero, decía el Santo Padre en Amoris Letitia #200, que acompaña a otros debe seguir el ejemplo de Jesús y María. Debe ser capaz de discernir la presencia de Dios en la vida ordinaria; tomar la decisión de salir a las periferias; caminar con “el otro” al estilo de Jesús; actuar con justicia y ternura; contemplar y caminar hacia los demás”.
“¿Cómo camino yo en mi historia? ¿Dejo que Dios camine conmigo o quiero caminar solo? ¿Dejo que El me acaricie, me ayude, me perdone, me lleve adelante para llegar al encuentro con Jesucristo?”. Que en nuestro caminar hacía Dios nos encontremos con nuestros hermanos, y juntos pidamos humildemente que nos de la paz, esa paz del corazón que Dios nos regala cuando dejamos que nos tome de la mano y camine con nosotros.
