La Paciencia del Perdón
Dios es perfecto. Nosotros no lo somos. Esos son principios fundamentales de la fe cristiana. Como dice San Pablo en su carta a los Romanos, “todos hemos pecado y estamos privados de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). No dice que algunos han pecado. Dice todos: yo, tú y cada ser humano, vivo o muerto.
Hay otros dos principios que acompañan a estos: Dios es eterno y nosotros existimos en el tiempo. Aunque fallamos, nuestra condición no es una línea recta. En cierto modo, es circular. Pecamos, confesamos nuestros pecados, nuestros pecados son perdonados, volvemos a pecar, y así sucesivamente. Esperamos que ese patrón nos ayude a mejorar constantemente “mejora continua”, como suelen decir los líderes empresariales, pero no siempre es tan sencillo. Seguiremos teniendo subidas y bajadas, momentos altos y bajos. Nuestro progreso no ocurre en una línea recta y uniforme. A veces nos elevamos por encima de nuestra naturaleza pecadora, y otras veces nos hundimos bajo su peso. Eso es simplemente humano. A pesar de todo, Dios nos ama. Y porque Dios nos ama, utiliza nuestros errores, nuestros fracasos y nuestros momentos difíciles para ayudarnos a convertirnos en mejores versiones de nosotros mismos.
Este último año he estado escribiendo unas memorias. En ellas relato algunos de los años más formativos de mi vida. Reflexionar sobre acontecimientos importantes e intentar expresar su importancia en mi formación ha sido esclarecedor. Me ha ayudado a ver períodos en los que Dios estaba actuando en mi vida. También me ha recordado momentos en los que me sentí perdido. Con la ventaja de la perspectiva, puedo ver mejor que cada tropiezo, cada momento en que perdí de vista mis creencias y me alejé más de los caminos de Dios, fue también otro paso hacia una fe más fuerte y profundamente arraigada. Estoy agradecido con todos aquellos que se abstuvieron de juzgarme durante esos períodos oscuros. También agradezco a quienes me ayudaron a superarlos.
Las reflexiones que he ido descubriendo sobre mí mismo me han ayudado a ver a los demás con una mirada más misericordiosa. La persona que ahora me parece perdida quizá solo esté atravesando un momento bajo en el camino de su vida, uno que eventualmente la llevará a un lugar mejor. El abusador quizá vaya camino a la bondad. El que odia puede estar avanzando hacia la compasión. El espiritualmente ciego puede algún día llegar a ver. Cuando nos encontramos con los demás, los encontramos dentro del tiempo. No sabemos dónde están en su camino, hacia dónde se dirigen, ni cómo el paso del tiempo los transformará. Sí sabemos que son tan valiosos ante los ojos de Dios como nosotros, y que Dios obra de maneras que no siempre podemos comprender. Tal vez por eso Jesús nos dice que no juzguemos. Tal vez por eso nos enseñó a pedir que Dios perdone nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden. Los pecadores impenitentes de hoy pueden ser los santos de mañana. Quizás simplemente los estamos encontrando en un mal momento.
De mi juventud recuerdo una frase que solía aparecer en botones y calcomanías: “Por favor, ten paciencia, Dios todavía no ha terminado conmigo.” Ese don de la paciencia es un aspecto de la gracia. Como alguien que todavía lucha por vivir como Jesús nos enseñó, dependo de la gracia de Dios todos los días. Y, a su vez, Dios espera que yo extienda esa misma gracia a los demás. A las personas que me siento tentado a descartar, debo reconocerlas como mis hermanos y hermanas. En lugar de juzgarlos, debo orar por ellos y ayudarlos. Dondequiera que los lleven sus caminos, y cualquiera que sea la etapa en la que se encuentren, siempre serán hijos de Dios. ¿Quién soy yo para verlos de otra manera?
Don Frederico is a writer and retired lawyer living in Mashpee, Massachusetts, where he serves as a Lector at Christ the King Parish. Before he retired, Don served on the boards of several nonprofits, including as President of the Boston Bar Association and Board Chair of the College of Wooster. Don also has taught courses at Cornell Law School and Boston College Law School. He authors the Substack “Reflections of a Boston Lawyer,” and hosts a podcast called “Higher Callings.” Don is currently writing a memoir focused on his life, his work, and his faith journey.
