La oración comienza en casa
Cada mañana, en algún momento entre las mochilas y el tráfico, nuestro automóvil se convierte en una pequeña capilla. Nadie lo planeó así. Simplemente comenzamos a rezar de camino al colegio y nuestros hijos empezaron a hacerlo con nosotros. Primero observaban. Después, murmuraban las oraciones con nosotros. Ahora ya se las saben de memoria.
Por la noche, la oración cambia, pero la costumbre permanece. Antes de acostarnos, rezamos juntos la oración por la paz de San Francisco de Asís. Por ahora, es lo único que nuestros hijos conocen de San Francisco, y es suficiente. Esta oración también encierra toda una historia: la madre de Juan se la enseñó y la rezaba con él todos los días, camino al colegio, al trabajo o a cualquier otro lugar. Ahora esas mismas palabras salen de la boca de nuestros propios hijos. No se nos ocurre una herencia mejor.
La oración al Ángel de la Guarda y nuestra devoción a la Virgen María se han convertido de la misma manera, en compañeras familiares. Al ver a nuestros hijos buscar las palabras, estamos descubriendo algo que no esperábamos: ya no se limitan a repetirlas. Están comenzando a comprender a quién se dirigen.
Esto también se nota en la iglesia. Cuando el sacerdote imparte la bendición, en español o en latín, nuestros hijos la reconocen. Como padres, es una experiencia muy especial ver que saben lo que viene y que se sienten en casa. Nadie les ha dado una lección para que aprendan a hacerlo. Simplemente han aprendido que pertenecen a ese lugar.
San Josemaría Escrivá, quien llamó a la familia una iglesia doméstica, enseñó que rezar juntos en casa es la mejor manera de educar a los hijos en la fe, porque allí, decía, “aprenden a rezar siguiendo el ejemplo de sus padres”. Una vez escribimos que solo podemos dar a nuestros hijos aquello que llevamos en nuestra propia alma. Cada día comprendemos mejor esta verdad. No somos expertos. Algunas mañanas estamos cansados y vamos tarde, pero nuestros hijos rezan porque nosotros rezamos. Ese es todo el método.
También les recordamos una y otra vez quién está verdaderamente al mando. A nuestros hijos les encantan los superhéroes y las princesas, y les permitimos soñar. Iron Man y Spider-Man son personajes divertidos, pero ninguno de ellos sostiene el universo. Solo uno lo hace: Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. Como escribimos una vez al hablar de la santidad, el llamado no es para los superhéroes, sino para personas comunes que viven en medio de la vida real, con pañales incluidos. Y Aquel que nos llama es el verdadero Salvador.
A nuestros hijos también les fascina un pequeño libro sobre San Juan Bosco. Don Bosco ocupa un lugar especial en nuestro hogar: es el santo patrono de Juan. Lo conocimos a través de su historia el día de su fiesta, el 31 de enero. A los niños les encantan las ilustraciones y la historia de cómo acogió a muchachos pobres y abandonados, ofreciéndoles un hogar y un futuro. Él creía que «sin confianza y amor no puede haber verdadera educación». Ahora comprendemos por qué nuestros hijos se sienten atraídos por este santo que amó a los niños, ante todo.
Así que esta noche, antes de apagar las luces, los invitamos a juntar sus manos junto a las de sus hijos. No tiene que ser una oración larga ni perfecta. Los niños están mucho más preparados para encontrarse con Dios de lo que a menudo imaginamos. Solo están esperando que nosotros demos el primer paso.
María, Reina de la familia, ruega por nosotros.

Juan and Sofia were born into Catholic families in Colombia, South America. They met on Juan’s Patron Saint Feast Day, Saint John Bosco, January 31st and recently got married on the 31st of July. Both have encountered Jesus in their lives and decided to follow him with great commitment.
Juan is a Political Scientist and also a great golfer. He works in the Wine and Spirits Industry.
Sofia is a commercial real estate lawyer and works at her family-owned business. They currently live in Cali, Colombia.
Juan and Sofia are increasingly passionate about the apostolic mission with the youth and young professionals. They are committed to showing the love of God and his mysteries through the beauty of the sacrament of marriage and friendship. Both have lived their conversion through different spiritualities within the Church, such as the charismatic renewal, parish groups (Emaus and Effeta), Mana (a self-founded apostolic group) and Opus Dei. This last one is currently where both congregate and receive all their spiritual formation and guidance. Although they have much to learn, they are eager to share their testimony with all the readers.
