¡La vida es un milagro!
Esta semana estoy de cumpleaños. Aunque la vida sigue con su ritmo habitual, con reuniones, eventos familiares y compromisos, sentí la necesidad profunda de detenerme un momento para mirar el camino recorrido. Al hacerlo, me encontré agradeciendo a Dios… por todo. Por los días fáciles, por los que no lo fueron tanto. Por el gozo y la angustia. Por las carcajadas y las lágrimas. Porque en cada uno de esos momentos Dios se ha dejado ver por mí.
¡La vida es un milagro! y me doy cuenta en cada respiro, con cada paso dado, con cada cicatriz sanada. Soy mamá de tres maravillosos hijos; y también soy esposa, hija, hermana, amiga y co-fundadora de Build the Faith. Pero antes que todo eso, soy una mujer que, en medio del dolor profundo de haber perdido a su hija, descubrió algo transformador: que en la cruz no sólo está el sufrimiento, si no que está Dios mismo, esperándome con los brazos abiertos.
Christy, mi hija, solía decir que el día más feliz de la vida sería “el día que volviéramos a los brazos de Dios”, y hoy esas palabras suenan más fuerte que nunca. Su partida, a una corta edad, me cambió para siempre. Me reafirmó algo que muchas veces olvidamos; la vida es muy frágil, el presente es un regalo, el cielo es real y existir…un milagro.
La vida es un milagro que se manifiesta en las cosas más simples: en el olor de un café por la mañana, en los pasos que damos sin dolor, en el canto de un pájaro al amanecer, o en ese suspiro profundo que nos recuerda que estamos vivos. Cada uno de esos momentos es un regalo que no se repite. Y cuando los vivimos con consciencia, descubrimos que lo ordinario está lleno de lo extraordinario.
Somos expertos en planear, en vivir atrapados entre un pasado que ya no podemos cambiar, y un futuro que aún no ha llegado. Sin embargo, permitimos que el presente se nos escape de las manos, y con él, oportunidades diarias de amar, de perdonar, de abrazar, de mirar a alguien a los ojos y decirle: “Te quiero”.
Jesús mismo nos dejó una enseñanza para vivir el presente con plenitud: “No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación. A cada día le basta su propio afán.” ((Mateo 6,34)
Hoy, te invito a detenerte y a mirar a tu alrededor, para reconocer el milagro que es simplemente existir, respirar, sentir, vivir, e incluso sufrir. Porque hasta en el sufrimiento, Dios se hace presente. Yo lo he sentido cerca de mí en los gestos más sencillos: un abrazo que llegó justo cuando más lo necesitaba, una sonrisa que recargó mi corazón sin necesidad de una palabra, un mensaje inesperado cuyas frases parecían haber sido escritas por el mismo Espíritu Santo. Nada es casualidad cuando uno vive con los ojos de la fe.
Agradecer es, un acto de fe. Es reconocer que la vida no nos pertenece, que cada segundo nos ha sido regalado. Cuando agradecemos, estamos afirmando que la vida, incluso con sus dolores, es un milagro constante.
Quienes me conocen saben que soy perfeccionista, planificadora, impaciente… a veces tan obsesiva con los detalles que me olvido de admirar las bendiciones que Dios me regala a diario. Pero Dios, en su amor infinito, ha sabido usar tanto mis virtudes como mis limitaciones para glorificarse. Recogió todas mis energías y las puso al servicio de Build the Faith. Él no espera que seamos perfectos, solo que estemos dispuestos. Y cuando realmente nos entregamos a Él, hasta nuestras heridas pueden sanar a otros.
Hoy respiro, amo, perdono y sigo adelante porque creo, profundamente, que estar vivos es un milagro. Y si la vida misma es un milagro, entonces el amor, el dolor, el servicio y la espera, pueden convertirse también en camino de santidad. Que nunca dejemos de asombrarnos. ¡La vida es verdaderamente un milagro! Jesús, en Ti Confió.

Monica Lacouture was born and raised in Colombia, South America. She moved to the United States in 1995, where she and her husband, Fernando, married and were blessed with three children—Daniel, David, and Christina, whose unwavering faith became the inspiration behind Build the Faith.
Although raised Catholic and educated in parochial schools, Monica describes much of her adult life as that of a “lukewarm” Catholic. That changed unexpectedly in late 2012 when she attended a retreat and had a profound personal encounter with Jesus. She had no idea at the time how much she would come to rely on this renewed faith just three months later, when her daughter Christina was diagnosed with terminal cancer.
Throughout Christina’s battle, Monica’s faith deepened, sustained by her daughter’s extraordinary trust in Jesus. In 2016, inspired by Christina’s unwavering faith, Monica and Fernando founded Build the Faith. As President of the organization, Monica feels blessed to carry forward Christina’s legacy, spreading faith and hope to others.
