Un regalo para el alma
Paula Gómez Victorica was born in Buenos Aires, Argentina, and lived in Massachusetts from 2001 until December 2024. She is a Certified Spiritual Director and is trained in accompanying individuals through the Spiritual Exercises of St. Ignatius. She is currently completing a Graduate Certificate in Ignatian Spirituality at the Clough School of Theology and Ministry at Boston College, where she also taught Biblical Spirituality through asynchronous online courses.
For the past three years, she served as the Director of Faith Formation and Coordinator of the Hispanic Community at St. Ignatius Jesuit Parish. Since moving to San Antonio in 2025, Paula has continued her ministry as the Ministry and Liturgy Coordinator at a local parish and at the Oblate School of Theology (OST).
Todos los años Build the Faith organiza un retiro espiritual para hombres y otro para mujeres. Este año el retiro de mujeres, en el que participe, tuvo lugar el primer fin de semana de Octubre.
En mi caso, el llamado para participar en este retiro era para servir. Así y todo, había que atender a más de cuarenta mujeres, tuve la oportunidad de rezar frente al Santísimo un buen rato. ¡Tenía tantos deseos y gracias para pedir! ¡Me falta tanto para ser esa mujer que Dios pensó al crearme! Veía a las demás tan entregadas, mujeres sedientas de Dios, que querían ver a Jesús y tenían mucho para compartir. Algunas compartían participando en los grupos, otras en silencio.
En mi hora de oración pensaba que en los retiros espirituales buscamos espacios donde reconectarnos con nuestra parte más espiritual y recuperar el equilibrio interior. Necesitamos ese espacio de conexión con nuestro interior y la calma. Por eso el silencio, donde nos alejamos de nuestros días llenos de palabras vacías y buscamos a Dios especialmente leyendo su Palabra. En ella Dios se revela a sí mismo, se hace compañero de camino, se hace presente en nuestra vida, se hace amigo y nos manifiesta su voluntad. En los días de retiro yo me abro a Dios, El se hace presente en mi vida y me hace partícipe de su vida. Entonces, lo que Dios quiere cuando nos retiramos para orar y cuando leemos la Biblia es darse a conocer y entrar en nuestra historia. Por medio del descanso temporal, ya sea tres, cinco u ocho días, nos adentramos en nuestro interior para calmar nuestra mente y escuchar el querer de Dios en nuestras vidas.
Si observamos, el cuerpo también reacciona, tiene sensaciones que habíamos olvidado como el gozo interior, la calma tan deseada, la compunción del corazón, el arrepentimiento, las ganas de volver a empezar, las lágrimas y la alegría interior difícil de describir con palabras. Al recordar el amor benevolente e incondicional de Dios Padre y Creador hacia nuestra persona nos mueve a reconsiderar nuestro trato con nuestros hermanos y hermanas. El viaje que emprendemos hacia la casa de retiro es un viaje interior que nos conduce hacia el centro de nuestro ser y a vivir una transformación interior que no tiene vuelta atrás. La meta es Jesucristo vivo y resucitado que nos llama y nos espera.
Algunas de las mujeres que asistieron al retiro este año expresaron sus sentimientos al decir que hasta les dolía la cara de sentir tanta alegría, otras que el Espíritu Santo estaba presente en ellas de una manera muy especial, o que sentían una llama de amor en sus corazones, una transformación interior movida también por la delicadeza y atenciones del equipo organizador del retiro que servían generosamente y sin descanso.
Que los frutos del retiro anual organizado por Build the Faith nos acerquen a Dios nuestro Señor, nos animen a leer la Biblia con docilidad y valentía para estar atentos a las necesidades de los demás y tener los gestos concretos que la caridad nos exige. Que alimentados por la palabra, y animados por el Espíritu Santo, creamos en el cumplimiento de las promesas del Señor. Como María, la Madre de Jesús, que ofreció su vida como “Sierva del Señor” para que todo se cumpliera conforme a la palabra que se le había anunciado. Ella, que exhortó a hacer todo lo que Jesús dijera, nos enseñe a reconocer en nuestra vida el primado de la palabra. Ella, que oró con los Apóstoles en el Cenáculo para que la palabra transformara el mundo, nos de la paz del Señor siempre y en toda ocasión.
