Espiritualidad de la Naturaleza
¿Sabían que la naturaleza tiene su propia espiritualidad? Por medio de ella podemos conectarnos con nuestro interior y en su presencia se nos llena el alma de Dios. ¿Quién de ustedes no ha recorrido un bosque, subido montañas o caminado a la orilla del mar sin recobrar su ser más profundo relacionado con Dios que está presente en la naturaleza?
Hoy quiero compartirles algo que aprendí en una clase del profesor Ron Rolheiser OMI1, sobre la espiritualidad de la naturaleza. Ella también es hija de Dios, nos habla de Dios y será redimida igual que nosotros. El sol, la luna, el agua, los vientos, la lluvia, las rocas, el fuego, los desiertos, los océanos, las montañas, las praderas, la nieve, el hielo, el calor, el frío y toda la geografía juegan un papel muy importante y profundo en nuestras almas.
Reflexionemos sobre nuestra conexión con la naturaleza, no siempre la tenemos en cuenta. Deberíamos dejar que la geografía de forma a nuestras almas, y que nuestros sentidos (vista, olfato, gusto, oído, tacto) se involucren como en un Sacramento. En el Bautismo el agua fresca, gratificante y cristalina nos lava de nuestros pecados, en la Confirmación y la Unción de los enfermos, el aceite es suave en la piel y su olor nos impregna mientras nos sana. Hoy en día nuestras vidas están divorciadas de la naturaleza; ya no estamos conectados con el aire que respiramos ni con los alimentos que comemos. Nuestra espiritualidad será más sana cuando reconozca que, con la naturaleza, formamos una conexión simbiótica con toda la energía y con la fuente de toda energía, Dios.
Esto nos lleva a pensar que la naturaleza (en latín nacer) tiene un alma análoga al alma humana. ¿Has pensado alguna vez en la vida de los árboles? Decimos que tienen un ciclo porque nos enseñan a desarrollarnos, crecer, dar fruto, tener paciencia, envejecer y morir. Yo creo que soy como las Palmeras, aunque me gustaría ser como un Jacarandá, ¿y tú a qué árbol te pareces?
Muchos santos y santas nos han enseñado sobre la conexión de nuestras almas con la naturaleza. San Pablo en sus cartas afirma que la naturaleza nos habla de Dios y que ésta será redimida como parte de toda su Creación. San Francisco quería decirnos algo de esto cuando personificaba la naturaleza e intentaba un diálogo consciente con el campo, el bosque, el cuerpo, al cantar al hermano sol, hermana luna y todas las creaturas. San Ignacio de Loyola sugiere que podemos orar por nuestros sentidos: «huele la fragancia infinita y saborea la dulzura infinita de la divinidad, simplemente abraza el árbol que le dio sombra o higos a Jesús, o saborea el agua fresca que bebió camino a Samaria». Es una forma de oración que él usó observando la naturaleza en el río Cardoner, donde Dios le mostró todo el mundo a la vez. Esta práctica de deleitarse en la creación de Dios puede conducir a una oración más profunda. Detenerse y escuchar a Dios en la naturaleza es poderoso. Este “libro abierto de la naturaleza” nos enseña nuevas perspectivas sobre Dios, especialmente a encontrarlo en todas las cosas.
Autores modernos también nos enseñan la relación de Dios con su creación y con nosotros mismos. Dios es amante de la Tierra, dice Elizabeth Johnson, es un “Dios ecológico” en relación con la creación y la humanidad. Peter Wohlleben, en su libro La vida oculta de los árboles, explora cómo la naturaleza física, al igual que los árboles, puede ayudar a moldear el alma, posiblemente porque los árboles poseen alma propia. Nos anima a reducir la velocidad, respirar profundamente y observar nuestro entorno. ¿Qué oyes? ¿Qué ves? ¿Qué sientes? Los árboles, al igual que nuestra vida espiritual, trascienden nuestra imaginación, traen alegría y nutren nuestra capacidad de asombro, ya sea grande o pequeña.
Los invito a que comencemos el año caminando juntos por el bosque de nuestras vidas para que el libro abierto de la naturaleza —por medio de lo que oímos, vemos y sentimos— nutra tanto nuestro cuerpo como nuestra alma.
¡Que María, Madre de Dios, Madre Nuestra y Reina de toda la Creación, camine con nosotros! Amen
1 El padre Ron Rolheiser OMI es un orador reconocido, popular en los ámbitos de la espiritualidad contemporánea, la religión y el mundo secular. En agosto de 2005, asumió la presidencia de la Escuela de Teología de los Oblatos en San Antonio, Texas. Se jubiló de ese cargo en septiembre de 2020 y continúa formando parte del profesorado a tiempo completo.
Paula Gómez Victorica was born in Buenos Aires, Argentina, and lived in Massachusetts from 2001 until December 2024. She is a Certified Spiritual Director and is trained in accompanying individuals through the Spiritual Exercises of St. Ignatius. She is currently completing a Graduate Certificate in Ignatian Spirituality at the Clough School of Theology and Ministry at Boston College, where she also taught Biblical Spirituality through asynchronous online courses.
For the past three years, she served as the Director of Faith Formation and Coordinator of the Hispanic Community at St. Ignatius Jesuit Parish. Since moving to San Antonio in 2025, Paula has continued her ministry as the Ministry and Liturgy Coordinator at a local parish and at the Oblate School of Theology (OST).
