El Examen
Deb Egan grew up in a Catholic family. Throughout her adult life, she has participated as a church volunteer in many capacities, including teaching Religious Education, being a Eucharistic Minister and Lector, Ministering to the elderly and homebound, and Facilitating Small Faith Groups. She has been trained by Evangelical Catholic and became a member of the Build the Faith Team in April of 2017.
Hace unos cuantos años durante la cuaresma, me inscribí en un curso sobre las oraciones que escribió San Ignacio de Loyola. Mis conocimientos acerca de este santo tan popular eran muy escasos; por ese motivo pensé que era beneficioso para mí aprender sobre su vida y santidad. Para ser honesta, en realidad aprendí muy poco acerca de San Ignacio, como hombre y como santo; sin embargo, aprendí mucho sobre el método y oraciones escritas por él, El Examen.
El Examen nos ayuda a darnos cuenta de la presencia de Dios en nuestra vida diaria. Mientras dedicamos el día a nuestras actividades diarias, como por ejemplo, ir al trabajo, doblar la ropa limpia o leer los correos electrónicos, descubrimos que Dios está presente en nuestras vidas no solamente en los “momentos espirituales”, sino también en nuestras actividades rutinarias. Como lo señaló Matthew Kelly, fundador de The Dynamic Catholic Institute, “Dios ama lo ordinario. El mundo trata de seducirnos con lo extraordinario. La cultura llena nuestra mente de jonrones, pero la vida se trata de levantarse todos los días y batear un sencillo”.
Como Matthew Kelly, San Ignacio creyó que todos nosotros necesitamos estar contentos con quien realmente somos. El Examen nos ayuda a que veamos nuestras vidas de una manera objetiva, pero no a través de nuestros ojos, sino a través de los ojos de Dios. Se trata de un examen libre de culpas. A medida que vamos avanzando en nuestro examen, debemos recordar que Dios nos ama y está a nuestro lado todos los días, a cada momento, en nuestros triunfos y fracasos; no para que nos felicitemos o castiguemos, sino para que nos observemos honestamente a través del espejo. Después de todo, como dijo San Ignacio, “El que va a reformar el mundo debe empezar por sí mismo”. Por lo tanto, nuestra oración no debe enfocarse en lo que Dios puede hacer por nosotros, sino en lo que nosotros podemos hacer por Dios y por los demás.
Para llegar a ver nuestro “verdadero” yo, primero necesitamos estar en el estado de ánimo correcto. Una de las maneras de poder lograrlo, es empezando nuestro Examen agradeciéndole a Dios por medio de nuestras oraciones. Te has puesto a pensar en lo afortunado que eres? El Examen nos ayuda a darnos cuenta de eso. Antes de empezar tu día, San Ignacio te invita que dediques unos minutos en la compañía de Dios, agradeciéndole por todas las bendiciones que derrama sobre ti. Por supuesto, existen momentos por los que tenemos que estar agradecidos, la familia, los amigos, el hogar y la comida que tenemos en nuestra mesa; pero qué tal aquel paseo que diste con tu amigo, o cuando un ser querido te llamó por teléfono? Mejor aún, cuando tu compañero de trabajo te dijo esas palabras que te hicieron sentir bien; o el hecho que tu hijo se pudo levantar sin pedir ayuda? Existen a diario muchas situaciones y momentos por las que tenemos que estar agradecidos. Es nuestro trabajo descubrir en donde está la mano de Dios en todos esos momentos.
San Ignacio nos enseña que, “Todo en este mundo es regalo de Dios, creado para nosotros, para llegar a conocerlo mejor, amarlo entregadamente y servirle con fidelidad”. Cómo encontramos a Dios en nuestra vida diaria? Si tu eres como yo, no es fácil. En mi caso, El Examen fue de mucha ayuda. Me permitió desarrollar una mentalidad de agradecimiento, la cual me hace sentir afortunada y bendecida; también me ayudo a descubrir la presencia de Dios en todos los días de mi vida. A pesar de yo saber de una manera intuitiva que El está constantemente en mi vida, a veces no me doy cuenta o no lo siento. Mientras más agradecida estoy, más capaz me siento de reconocer que Dios está a mi lado siempre.
No dejes de darle una oportunidad al Examen. Ha enriquecido enormemente mi vida. Tengo la seguridad que hará lo mismo con la tuya (inclusive, existe una aplicación para hacer El Examen!).
