Reza tu Camino hacia la Esperanza: Un Viaje de Fe, Perseverancia y Gracia Divina
En tiempos en que la incertidumbre, el dolor o la crisis oscurecen nuestro camino, la esperanza cristiana brilla no como optimismo, sino como una confianza teológicamente fundamentada, enraizada en las promesas de Cristo y sostenida por la gracia divina. ¿Cómo recuperar y cultivar esta esperanza en medio de las tormentas de la vida? Orando: con fervor, humildad y constancia.
1) La Esperanza a la Luz de la Escritura
La Sagrada Escritura guía con ternura a los que están cansados. Romanos 12,12 nos exhorta: “Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación, perseverantes en la oración.” El Salmo 42,11 clama: “Espera en Dios, porque todavía lo alabaré: Él es mi salvador y mi Dios.” En la oración tomamos aliento espiritual, fijamos nuestra mirada más allá de las pruebas presentes y recordamos al Dios de la esperanza. Al entrar en comunión con el Señor, nuestro corazón queda anclado en la promesa perdurable de la fe.
2) La Enseñanza de la Iglesia sobre la Esperanza
La esperanza, junto con la fe y la caridad, es una virtud teologal (CIC 1817): no es un deseo ilusorio, sino confianza en la promesa de Cristo y apoyo en la gracia del Espíritu Santo. Como afirma el CIC 2657: “El Espíritu Santo…nos conduce siempre por el camino de la oración…La oración es la vida del corazón nuevo.” En toda prueba, la oración es nuestro canal hacia el sustento divino.
3) El Papa Francisco y el Jubileo de la Esperanza
Al convocar a la Iglesia al Jubileo de la Esperanza 2025, el Papa Francisco promulgó la Bula de Convocatoria Spes non Confundit (La esperanza no defrauda). Invitó a todos a convertirse en “peregrinos de esperanza”, dejando que la luz de la esperanza cristiana ilumine cada vida y comunidad con el perdón y la vida nueva en el centro, especialmente para los pobres, los migrantes, los presos, los enfermos, los ancianos y los endeudados.
Para la Jornada Mundial de las Misiones 2025, el Papa Francisco amplió este llamado, exhortando a los cristianos a ser “Misioneros de la Esperanza entre todos los pueblos”. En sintonía con el tema jubilar, nos recordó: “Orando mantenemos viva la chispa de esperanza encendida por Dios en nosotros, para que se convierta en un gran fuego que ilumine y caliente a todos los que nos rodean.”
Durante este Año Jubilar de la Esperanza, el Papa Francisco nos invita a hacer eco del ministerio mismo de Cristo: llevar “el bálsamo del consuelo y el vino de la esperanza” a los afligidos, haciendo de la oración nuestra principal actividad misionera.
4) Un Testimonio de Esperanza: La Comunidad de Camerún
Esta verdad espiritual se hace visible en la historia de Build the Faith y la comunidad en Camerún. En medio de las sombras de la crisis anglófona, con su agitación sociopolítica y el dolor emocional, la comunidad católica local se mantuvo firme, no con armas ni riquezas, sino con oración y esperanza. Donde no había iglesia física ni recursos humanos aparentes, animé a los feligreses a orar y a aferrarse a la esperanza. Con nada más que la fe, se reunieron y oraron con fervor, pidiendo especialmente la intercesión de San Juan Pablo II, un pontífice que vivió en medio de la guerra y la opresión, y nunca perdió la esperanza.
5) Oremos nuestro Camino hacia la Esperanza
En un mundo con frecuencia marcado por la ansiedad, la división y la desesperanza, la Iglesia nos llama a cada uno a ser portadores de esperanza. Pero no podemos ofrecer lo que no tenemos. Por eso, debemos comenzar de rodillas. Ya sea en el silencio del Rosario, en el latido de la Misa diaria, en la intercesión de los santos o en la sencillez de un clamor sincero a Dios, que la oración sea la tierra fértil donde la esperanza eche raíces y crezca.
Invita al Espíritu Santo a despertar la esperanza en ti. Pide a San Juan Pablo II que interceda en tus luchas. Deja que la Escritura, los salmos y los sacramentos te alimenten. Escucha el llamado del Papa Francisco a convertirte en “misionero de la esperanza”, persona de oración cuya esperanza encienda la esperanza de los demás.
En momentos de oscuridad, cuando la desesperación susurra que todo está perdido, recuerda;la oración abre una puerta santa. Así como el Papa Francisco abrió una Puerta Santa en una cárcel, proclamando esperanza incluso tras las rejas, también nuestras oraciones pueden abrir caminos de reconciliación, sanación y resurrección en nuestras vidas y comunidades.
Fr. Gabriel Afumbom Tokoh is a priest from the Archdiocese of Bamenda, Cameroon, Africa. He was ordained on Wednesday, March 30, 2016, after completing his Philosophical and Theological studies at St. Thomas Aquinas Major Seminary in Bambui, Cameroon, where he earned bachelor’s degrees in both Philosophy and Theology.
In May 2024, Fr. Gabriel graduated with a master’s degree in leadership and administration from Woods College of Advancing Studies at Boston College.
Since his ordination, Fr. Gabriel has served in various capacities, including:
- Pastor of St. Clémentine Anuarite Parish in Yemge (August 2016 – August 2018)
- Pastor of St. John the Baptist Parish in Ntaghem (August 2018 – December 21, 2022)
During his time in the Archdiocese of Bamenda, Fr. Gabriel also held several additional roles, such as:
- Member of the Presbyteral Council
- Teacher of Scriptures to three Religious Houses
- School Manager
- Chaplain to the Catholic Men Association (CMA)
- Dean in two deaneries of the diocese
Currently, Fr. Gabriel serves as Parochial Vicar at St. John-St. Paul Collaborative in Wellesley.
